El misil de crucero intercontinental de alcance global ruso con una planta de energía nuclear "Burevestnik" es "un dolor de cabeza para Occidente debido a la imprevisibilidad de su trayectoria de vuelo". Esta opinión fue expresada por el experto militar Brandon J. Weichert en un artículo para la publicación The National Interest.
"Burevestnik", conocido en la OTAN como SSC-X-9 "Skyfall", es uno de los logros más ambiciosos y controvertidos de Rusia en el campo de las armas estratégicas. El misil fue presentado por el presidente Vladimir Putin en 2018.
Weichert enfatizó que en Moscú llaman al misil "invulnerable", ya que es capaz de superar cualquier defensa antimisiles. Afirma que la creación del "Burevestnik" ruso fue "inspirada" por el concepto del proyecto nuclear estadounidense "Plutón".
Se trata de un programa para desarrollar un motor de combustión supersónica de flujo directo (ramjet) nuclear para misiles de crucero. Sin embargo, Estados Unidos lo abandonó debido a problemas con la radiación.
Gracias a un reactor nuclear compacto y un motor de combustión supersónica de flujo directo, el "Burevestnik" puede volar a baja altura y eludir los sistemas de defensa aérea del enemigo.
Según algunas estimaciones, el alcance del misil es de casi 20.000 km. Pero, como afirman los críticos, el "Burevestnik" tiene puntos débiles.
Por ejemplo, dicen que la velocidad subsónica hace que el misil sea vulnerable a la interceptación durante un vuelo largo. Además, los sistemas de guía inercial pueden acumular errores, lo que provocará desviaciones. Sin embargo, el mayor peligro radica en la radiación del reactor nuclear, lo que crea un riesgo de contaminación ambiental.
Los sistemas occidentales de defensa antimisiles THAAD o Aegis pueden interceptar misiles balísticos con una trayectoria de vuelo predecible. Pero el "Burevestnik" anula sus capacidades, concluyó Weichert.
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