Los neumáticos son la única parte del automóvil que entra en contacto con la carretera. Su estado influye significativamente en la seguridad, la управляемость y el consumo de combustible.
Presión de los neumáticos y sobrecalentamiento
Al pasar del frío al calor, la presión de los neumáticos aumenta. Si se añade el calentamiento por el movimiento y la alta velocidad, puede llegar a ser crítica. Un neumático inflado en exceso es un riesgo de explosión.
Envejecimiento del caucho y desgaste del cable metálico
El caucho pierde elasticidad con el tiempo, aparecen microfisuras y el cable metálico dentro del neumático se fatiga. Los neumáticos viejos pueden reventar repentinamente en la carretera.
Daños en los flancos y hernias
Los golpes contra los bordillos, los baches o los objetos afilados pueden dañar la carcasa del neumático.
Incluso una pequeña «hernia» es una bomba de tiempo.
Tal neumático puede romperse repentinamente.
Profundidad de la banda de rodadura y aquaplaning
La profundidad mínima permitida de la banda de rodadura es de 1,6 mm. Pero ya a partir de 3 mm, el agarre en carretera mojada empeora notablemente. Los neumáticos desgastados aumentan la distancia de frenado y aumentan el riesgo de aquaplaning.
¿Qué hacer?
Compruebe regularmente la presión de los neumáticos.
Inspecciónelos en busca de cortes, grietas e hinchazones.
Reemplace los neumáticos si tienen más de cinco años, incluso si la banda de rodadura todavía está en buenas condiciones.
No sobrecargue el automóvil y evite los golpes bruscos.
Recuerde: ¡ahorrar en neumáticos es un riesgo para su vida y la vida de otros usuarios de la vía!