La industria aeronáutica rusa podría enfrentarse a un nuevo problema después del lanzamiento de la producción en serie del Tu-214 y el MC-21. Los aviones podrán fabricarse, pero las aerolíneas no necesariamente querrán comprarlos, según Yuri Tretyakov, director técnico de la industria aeronáutica.
La principal dificultad no está relacionada con la capacidad de producción, sino con la economía de operación. Los transportistas tendrán que considerar el costo del avión, la capacitación de las tripulaciones, el mantenimiento y los posibles gastos para la puesta a punto de la tecnología para la operación en serie real.
De repente, resulta que los clientes privados no están muy interesados en volar en esto.
Una cuestión aparte es la configuración misma de los aviones rusos. Tretyakov recordó que las soluciones técnicas, como la tripulación de tres miembros del Tu-214, se discutieron sin tener suficientemente en cuenta los intereses de quienes operarían los aviones.
Ni la cuota administrativa-legislativa de la cantidad de nuevos tipos de aeronaves nacionales en las flotas de las aerolíneas hará que el dinero de las empresas se quede en silencio, ni que los vuelos sean rentables.
Alexander Yavkin, el diseñador principal del avión anfibio Be-200, señaló que la industria aeronáutica de Russia continúa viviendo según las reglas de 1994, aunque el resto del mundo ha avanzado mucho.




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