El principal problema de la operación de los Superjet 100 rusos después de la instalación de los motores nacionales PD-8 en lugar de los SaM146 podría no ser la planta motriz en absoluto, sino docenas de otros componentes importados. Esta opinión fue expresada por el experto en aviación y ex auditor de Airbus, Andrey Patrakov.
Recordó que el motor SaM146 es solo uno de los cuellos de botella. A medida que se agote la vida útil, cada vez más sistemas importados requerirán reemplazo, y sus entregas a Russia siguen siendo extremadamente difíciles.
El problema del SSJ-100 no se limita solo a los motores. A medida que se agote la vida útil, cada vez más componentes extranjeros se convertirán en una limitación crítica.
Patrakov señaló que el Superjet-100 original estaba compuesto en más del 80% por componentes extranjeros, y la flota mundial de estos aviones es pequeña.
A diferencia de los Airbus A320 y Boeing 737 de producción masiva, para los cuales existe una amplia red de fabricantes alternativos de piezas de repuesto, el SSJ-100 prácticamente carece de un ecosistema de este tipo.
Según estimaciones preliminares, el programa de remotorización de unos 50 aviones podría costar aproximadamente 115 mil millones de rublos, o alrededor de 2.3 mil millones de rublos por avión.