Los ingenieros de TsAGI han propuesto una solución inusual para los aviones de pasajeros, que externamente parece una "rotura" característica en la parte trasera del fuselaje. Sin embargo, este detalle puede reducir significativamente la resistencia del aire y el consumo de combustible.
Normalmente, la cola de un avión se eleva ligeramente para evitar tocar la pista durante el aterrizaje y el despegue. Pero el esquema tradicional crea una resistencia aerodinámica adicional: se forman vórtices innecesarios que empeoran la eficiencia del vuelo.
En TsAGI decidieron cambiar la geometría de la parte trasera. La superficie inferior se hizo con una característica "rotura" en el centro, que ayuda a redistribuir los flujos de aire de manera diferente.
A primera vista, el cambio parece inusual, pero es precisamente esta forma la que reduce los remolinos y la resistencia inducida en regímenes de crucero. En pocas palabras, el avión requiere menos energía para volar a alta velocidad.
La tecnología ya ha sido probada en un túnel de viento con un modelo del avión regional TVRS-44. Las pruebas mostraron un aumento en la calidad aerodinámica de 0,4 a 0,5 puntos, lo que para la aviación es un resultado muy serio que afecta directamente el alcance del vuelo y la eficiencia.
La solución puede ser útil no solo para los aviones de línea convencionales, sino también para los futuros aviones supersónicos, donde la lucha es literalmente por cada porcentaje de resistencia del aire. Una innovación así no existía ni siquiera en el famoso Tu-144 soviético.






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