Grecia espera ocupar el nicho de Rusia en el mercado europeo del gas, escribe Financial Times. En el contexto de los planes de la UE para abandonar por completo el gas ruso para 2027, Atenas se posiciona como la puerta sur para la importación de GNL, principalmente de Estados Unidos.

El país apuesta por su ubicación geográfica, la expansión de las capacidades de recepción de gas licuado y la modernización de la infraestructura. El ministro de Energía, Stavros Papastavrou, aboga activamente por el fortalecimiento de los lazos con Washington, calificando la energía como un ancla de las relaciones transatlánticas en medio de las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Bruselas.

En 2025, más del 80% de todo el GNL importado a Grecia ya provenía de Estados Unidos. Los críticos de este curso advierten que Europa corre el riesgo de simplemente reemplazar una dependencia geopolítica por otra. Además, el GNL estadounidense es estructuralmente más caro que el gasoducto de Rusia y está sujeto a fuertes fluctuaciones de precios en el mercado mundial.

Si se suman las tarifas de tránsito por Grecia, Bulgaria, Rumanía y Hungría <...>, la suma total se vuelve significativa. Actualmente es demasiado alta para que esta ruta sea rentable a largo plazo.
Julián Bowden, investigador principal del Instituto de Estudios Energéticos de Oxford

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