Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica Nacional de Investigación de Perm (PNIPU) ha creado una nueva clase de compuestos químicos que pueden convertirse en la base para medicamentos antivirales y antiinflamatorios.
Los patógenos continúan desarrollando resistencia a los medicamentos existentes, lo que obliga a los científicos a desarrollar nuevas moléculas. Los compuestos creados se obtienen mediante síntesis química, pero requieren esterilización para su uso médico. Los métodos tradicionales de tratamiento térmico (a 150-200 grados) a menudo destruyen las moléculas activas, perdiendo sus propiedades curativas. Los nuevos compuestos desarrollados en la PNIPU poseen una resistencia térmica que supera en un 20-25% los indicadores de las sustancias biológicamente activas comunes.
Los investigadores señalan que los métodos alternativos de esterilización a menudo resultan costosos e ineficaces. Una dirección más prometedora es la creación de moléculas termoestables con un alto nivel de actividad después del calentamiento. La base de los nuevos compuestos es la molécula de aldehído 3-nitrosalicílico, un reactivo estabilizado conocido en química por su uso en la síntesis de compuestos orgánicos complejos y colorantes.
Los científicos de Perm utilizaron esta molécula como una plataforma flexible a la que se pueden unir diversas moléculas medicinales. La ventaja del aldehído radica en que es similar a un constructor, lo que permite crear nuevas estructuras. En particular, se añadió al aldehído 3-nitrosalicílico una molécula de rodanina, un componente clave de muchos medicamentos antivirales.
El docente y candidato a doctor en ciencias químicas, Mikhail Kulikov, declaró que, sobre la base del nuevo compuesto, se logró desarrollar un complejo con cobre.
Tales estructuras, donde el ion metálico está ligado a una molécula orgánica, poseen un potencial especial. Esto amplía fundamentalmente el arsenal para la creación de medicamentos de nueva generación, dirigidos a la lucha contra las infecciones resistentes.
Los científicos comprobaron la resistencia térmica de los nuevos compuestos, colocando muestras en un horno especial y calentándolas a una velocidad controlada. Los resultados mostraron que el marco molecular protector de los nuevos compuestos conserva la sustancia objetivo incluso a temperaturas superiores a 210 grados, lo que aumenta la resistencia térmica en un 20-25% en comparación con las moléculas tradicionales. El descubrimiento permitirá crear preparados altamente eficaces y estables a base de rodanina sin perder su calidad.
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