Los expertos del sector evalúan con cauteloso optimismo la preparación de los aviones nacionales para la operación masiva. Según el fundador del servicio RunAvia, Andrei Patrakov, el certificado obtenido por el Tu-214 no se refiere a un tipo de aeronave completamente nuevo, sino a cambios en el diseño del modelo base Tu-204, certificado ya en 1994. Al mismo tiempo, a bordo se ha instalado equipo radioelectrónico moderno, BRÉO, incluido el sistema TCAS, lo que, en su opinión, representa un avance tecnológico. Sin embargo, los motores PS-90A son inferiores en prestaciones a los nuevos PD-14, utilizados en el MS-21, aunque se consideran fiables gracias a muchos años de experiencia operativa.
El redactor jefe de "Avia.ru", Roman Gusarov, señaló que, a pesar de la antigüedad del diseño, el Tu-214 sigue siendo competitivo frente al Boeing 737 y el Airbus A320, cuyas versiones básicas también datan de las décadas de 1960 a 1980. Subrayó que los fondos invertidos en la modernización de la planta aeronáutica de Kazan están justificados, aunque expresó dudas sobre los plazos de entrega de los nuevos aviones.
Es cierto que hay dudas sobre los plazos de puesta en servicio de los aviones. Lo más probable es que el próximo año coloquen ocho aviones Tu-214 en producción, pero, teniendo en cuenta el ciclo de fabricación de 1,5 años, en 2026 lograrán entregar tres unidades, y las otras, en 2027.
En cuanto al Il-114-300, según la opinión del director ejecutivo de la agencia "AviaPort", Oleg Panteleev, lo esperan con impaciencia en el Lejano Oriente y el Extremo Norte, donde todavía se operan An-24 de 40 años. La ventaja del nuevo turbohélice radica en la eficiencia de combustible. Sin embargo, Patrakov señaló un problema potencial: los motores del Il-114 están ubicados más cerca del suelo, lo que puede dificultar la operación en aeródromos con pistas no pavimentadas y en condiciones de permafrost. El éxito del proyecto, según la evaluación de Panteleev, dependerá del grado de adaptación del avión a esas condiciones.
En el contexto de las previsiones de Rosaviatsia sobre la retirada de más de 339 aeronaves para 2030, incluidas 230 nacionales, la llegada de nuevo material en 2026 adquiere una importancia estratégica. Sin embargo, los actores del sector no solo deberán aumentar los volúmenes de producción, sino también garantizar que las nuevas aeronaves se ajusten a las realidades de la infraestructura rusa.
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