La construcción de aviones rusa difiere significativamente de las prácticas mundiales de la industria. En este contexto, los proyectos nacionales MS-21 y SSJ-New se ven diferentes, dijeron expertos en aviación.
En Rusia no hay mercado global ni presión de los accionistas, pero hay una apuesta del Estado: la financiación proviene del presupuesto y la rentabilidad es secundaria.
Tal modelo permite llevar a cabo programas "a la fuerza", pero también los hace dependientes de la política y los pedidos estatales, y no de la economía pura.
Como resultado de esta política, es probable que los aviones rusos se conviertan en un símbolo de sustitución de importaciones e independencia tecnológica, en lugar de formar parte de la competencia global en el mercado de la aviación.
Anteriormente, www1.ru informó que el fabricante de motores para los portamisiles Tu-160M "Cisne Blanco" ha cambiado de director.
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