Especialistas del Laboratorio de Astronomía Solar del IKI RAN y del ISZF SO RAN registraron el 31 de julio dos protuberancias consecutivas que surgieron del borde noreste del Sol. El tamaño de cada eyección alcanzó aproximadamente 1 millón de km. Según la estimación de los científicos, la diferencia entre los eventos fue de aproximadamente una hora, mientras que las protuberancias resultaron ser casi idénticas en escala y lugar de origen.
La primera eyección se destacó por una forma particularmente expresiva: bajo la acción de las fuerzas magnéticas, el plasma se arremolinó en una configuración que recuerda al número ocho. Los investigadores señalaron que, a primera vista, ambos fenómenos podrían tomarse como una repetición del mismo evento.
Ambas eyecciones ocurrieron en el borde del disco solar, lo que excluye la probabilidad de su impacto en la Tierra. La dirección del movimiento del plasma, aproximadamente en un ángulo de 90 grados con respecto a la línea Sol-Tierra, lo alejará a una distancia de decenas o incluso cientos de millones de kilómetros del planeta.
Como se especificó en el laboratorio, durante julio el Sol ya ha expulsado alrededor de cinco protuberancias masivas, y ninguna de ellas ha llegado a la Tierra. La última vez que un fenómeno similar influyó directamente en el planeta fue el 31 de mayo: entonces, la eyección de plasma provocó la tormenta magnética más fuerte del año, de nivel G4. Desde entonces, todos los estallidos de actividad solar han pasado de largo.
Los datos de las observaciones subrayan la alta actividad del Sol en el ciclo actual, así como la importancia de un monitoreo constante que permita evaluar oportunamente las posibles consecuencias geomagnéticas para la Tierra.
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