La tormenta magnética, que comenzó hoy a las 3:00 de la madrugada, hora de Moscú, continúa durante más de 17 horas seguidas, sin dar tregua a la Tierra. A pesar de los breves periodos de debilitamiento y la esperanza de estabilización, la actividad geomagnética no ha vuelto a la normalidad.
Las principales causas de la continua perturbación son dos factores: la alta velocidad del viento solar, que a veces supera los 800 km/s (aproximadamente el doble del nivel normal), y la dirección desfavorable del campo magnético interplanetario, la llamada orientación "norte". Esta orientación se considera extremadamente desfavorable, ya que intensifica el impacto del viento solar en el campo magnético de la Tierra.
Por el momento, no se observa una disminución de estos parámetros: los gráficos muestran valores persistentemente altos y no hay signos de debilitamiento. La tormenta en sí se mantiene en un nivel de intensidad medio.
El pico más fuerte se registró por la mañana, cuando los valores se acercaban al nivel G3 en la escala NOAA (este es un nivel significativo de tormenta geomagnética), pero posteriormente no hubo más picos de este tipo.
A pesar de los debilitamientos temporales, la tormenta sigue siendo estable. Por ahora, no hay razones para esperar su pronta finalización.
Una tormenta magnética de nivel G3 puede causar fallos en las comunicaciones de radio y en los sistemas de navegación, agravar las condiciones para las comunicaciones de alta frecuencia en las regiones polares, y también provocar una intensificación de las auroras polares, que pueden ser visibles en latitudes más bajas de lo habitual. Las personas sensibles pueden experimentar dolores de cabeza, fatiga y malestar general.
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