El mercado ruso de petroquímicos se desarrollará activamente en los próximos cinco años. Los polímeros nacionales seguirán siendo competitivos. Así lo aseguran los analistas de la empresa Kept.
En su opinión, esto será posible gracias al desarrollo de nuevas producciones, la disponibilidad de materias primas asequibles, así como el apoyo estatal al sector. Sin embargo, existen riesgos. El problema es que los fabricantes nacionales dependen de equipos importados y carecen de financiación.
Los expertos están convencidos de que para 2030 el consumo de polietileno y polipropileno per cápita aumentará en Rusia. El indicador alcanzará los 42 kg. Y en 2035 llegará a los 48 kilogramos. Esto corresponde al nivel de los países desarrollados.
Kept subraya que la demanda de petroquímicos crecerá 1,6 veces desde 2023. Se espera un crecimiento del consumo en la industria del embalaje, la automoción, la construcción y el sector médico.
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