Científicos del IGM SB RAS realizaron un estudio en el que descubrieron que el cesio-137, un isótopo radiactivo que quedó después de las pruebas nucleares en el sitio de pruebas de Semipalatinsk, continuó depositándose en el sur de Siberia Occidental incluso 20-30 años después de la finalización de las pruebas. Esto se debe a que los horizontes superiores del suelo, contaminados con cesio, se elevaron en el aire, lo que contribuyó a su redistribución secundaria.
La investigación fue realizada por empleados del laboratorio de geoquímica de elementos radiactivos y ecogeoquímica del Instituto de Geoquímica y Química Analítica SB RAS. Los científicos tomaron 48 muestras de polvo de ático de 44 puntos, que cubren varios períodos históricos: preatómico, atómico y postatómico. Las muestras se analizaron para determinar el contenido de cesio-137 y otros contaminantes antropogénicos.
Los métodos de análisis incluyeron absorción atómica y análisis de activación neutrónica, así como espectrometría gamma de semiconductores para determinar la concentración de isótopos radiactivos. La investigación mostró que las pruebas nucleares dejaron una profunda huella en el ecosistema de la región, y sus consecuencias se sienten incluso décadas después.
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