El Ministerio de Transporte ha decidido acelerar la certificación de nuevos hidroaviones rusos que podrían servir como transporte para las regiones remotas del Lejano Oriente. Se trata de desarrollos privados para seis pasajeros con la posibilidad de aumentar la capacidad a nueve plazas. En este contexto, el problema con el Be-200, más grande, es particularmente notable: su producción se encuentra en una fase de reinicio después de la transición a los motores rusos PD-8.

El jefe del Ministerio de Transporte, Andrey Nikitin, informó que el departamento estudiará las aeronaves presentadas por los fabricantes de aviones privados y, si cumplen con los requisitos, intentará certificarlas lo más rápido posible.

Los hidroaviones pueden despegar y aterrizar en el agua, lo cual es de gran importancia para las regiones donde la creación y el mantenimiento de aeródromos es una tarea difícil, mientras que el uso de cuerpos de agua como lugares de aterrizaje es una opción más accesible.

Es significativo que la demanda de pequeños hidroaviones surja en un momento en que el programa ruso Be-200 aún no ha alcanzado un ritmo de producción en serie completo. OAK formalmente indica el avión anfibio en estado de producción en serie, sin embargo, la versión anterior dependía de los motores D-436TP, cuyas entregas se detuvieron. Ahora TANTK Beriev está adaptando el Be-200 al motor ruso PD-8 y preparando la aeronave para las pruebas de vuelo de la nueva planta motriz.

Los plazos muestran la magnitud de la tarea: anteriormente se informó que las pruebas de vuelo del Be-200 con el PD-8 deberían comenzar en 2026, y la producción en serie de la versión actualizada no se espera antes de 2028. Es decir, el nicho de la hidroaviación sigue siendo demandado ahora mismo, mientras que el gran avión anfibio nacional está pasando por un reinicio tecnológico.

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