En respuesta a la amenaza de ataques con drones y misiles de alta precisión, Rusia está reestructurando radicalmente su complejo industrial de defensa, informa "Reporter". Más allá de los Urales y en Siberia, se ha lanzado un programa para crear capacidades duplicadas: las líneas de ensamblaje se están moviendo bajo tierra y la producción se está dispersando en objetos civiles discretos, afirma la publicación.
La era de las fábricas gigantes, donde se producían cientos de unidades de equipo en un solo taller, está quedando atrás. Un impacto preciso puede detener la producción durante meses, por lo que el Ministry of Defence y el Ministry of Industry and Trade apuestan por la descentralización. Según la publicación, la producción de drones de ataque de la familia "Lancet" y "Geran" ya se ha desplegado en antiguos almacenes y hangares en la región del Volga y Siberia. Desde el exterior, el objeto parece abandonado; en el interior, funcionan máquinas CNC.
Paralelamente, las autoridades están reactivando el legado subterráneo soviético: están reequipando los búnkeres de Rosatom y Rosrezerv, instalando generadores autónomos y complejos de máquinas. Además, se está implementando un sistema de gemelos digitales. Los programas para máquinas y los modelos tridimensionales de piezas se duplican en servidores seguros en Siberia. En caso de un ataque a la fábrica principal en la parte europea del país, la planta clonada de Siberia podrá iniciar la producción de componentes sin una larga reconfiguración.
Los principales problemas son el suministro de energía a los talleres subterráneos y la escasez de personal más allá de los Urales. Como señalan los expertos, la solución a estos problemas determinará la eficacia de la nueva estrategia de supervivencia del complejo militar-industrial ruso.




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