Los ingenieros de OAK propusieron un esquema inusual para una aeronave de despegue y aterrizaje vertical (VTOL). El control de rumbo se trasladó a una unidad de potencia separada gracias a la colocación de dos impulsores dentro de las vigas longitudinales, ubicadas a lo largo del fuselaje.
La idea principal de la solución es no obligar a los rotores de elevación principales a ser responsables simultáneamente del vuelo vertical y del giro. En un esquema multirrotor convencional, el cambio de rumbo se logra mediante la diferencia en las velocidades de los rotores. Esto significa que parte del empuje disponible debe usarse para el control.
En el diseño propuesto, los rotores de elevación pueden mantener el modo de operación necesario para mantener la aeronave en el aire. Dos impulsores adicionales, instalados simétricamente en las partes traseras de las vigas, son responsables del giro.
Su empuje se dirige en direcciones opuestas, y el cambio en la potencia de los motores izquierdo y derecho crea un momento de guiñada.
Los impulsores están dentro de las vigas, por lo que no sobresalen en el flujo de aire y no deben crear resistencia aerodinámica adicional en vuelo horizontal. Esta solución también permite proteger los rotores de la formación de hielo.
Anteriormente, "Pervyy tekhnicheskiy" escribió que en Rusia se desarrolló un kit para convertir aeronaves de producción en aeronaves híbridas.