Después de la interrupción de la cooperación con fabricantes extranjeros en 2022, los fabricantes de aviones rusos reconstruyeron prácticamente desde cero el sistema de soporte para los "Superjets". Cerca de 170 empresas rusas se unieron al soporte, y el país dominó el mantenimiento técnico de 510 componentes extranjeros.

Al mismo tiempo, se logró crear una infraestructura propia para la reparación de componentes extranjeros, actualizar la documentación operativa y establecer la producción de los consumibles y piezas de repuesto necesarios.

Fueron precisamente estas medidas las que permitieron evitar un escenario que en la primavera de 2022 se consideraba bastante real. En ese momento, los expertos pronosticaban que sin el apoyo de proveedores extranjeros, la flota de SSJ-100 podría detenerse por completo.

Ahora el pronóstico ha cambiado drásticamente: después de 2030, aproximadamente el 85% de los aviones producidos permanecerán en operación, y el trabajo en la sustitución de importaciones continúa.

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