El Instituto Central de Aerohidrodinámica N. E. Zhukovsky (TsAGI) ha desarrollado un prometedor avión de transporte transónico con un esquema inusual de "triplano". La nueva construcción resuelve uno de los problemas clave de los aviones modernos: la reducción de la estabilidad y la controlabilidad a velocidades transónicas.
Se trata del flutter, la inversión de los alerones y las deformaciones del ala, que limitan la vida útil y aumentan los riesgos de accidente.
El proyecto prevé un esquema de potencia cerrado. El ala se conectará al estabilizador horizontal a través de quillas externas, formando un contorno rígido. Esta solución aumenta la resistencia de la estructura y reduce las cargas de vibración. Además, en las quillas externas se instalarán aletas giratorias que redistribuirán las fuerzas aerodinámicas y estabilizarán el avión en vuelo.
El sistema de control se duplicará. En el trabajo participan el estabilizador delantero, los elevones, los timones de profundidad y dirección, lo que aumenta la fiabilidad en caso de fallo y simplifica el funcionamiento. Los desarrolladores han abandonado los spoilers y la compleja mecanización del ala, haciendo la superficie más lisa.
Los motores se colocarán en la parte trasera, cerca de la quilla central. Dentro de la estructura se prevén depósitos de combustible que permiten controlar el centro de masas y mantener la estabilidad en diferentes regímenes.
Este esquema de triplano mejora las características de despegue y aterrizaje con una envergadura limitada y hace posible la creación de aviones de pasajeros y de carga de nueva generación con mayor seguridad.