En condiciones de endurecimiento de las restricciones occidentales, los transportistas aéreos rusos encontraron una forma de sortear las barreras al importar seis motores para aviones Boeing desde países asiáticos. La decisión está motivada por el aumento del número de incidentes relacionados con fallos de las plantas motrices estadounidenses.
Según informa una fuente de Mash, entre los operadores que lograron actualizar con éxito su equipamiento se encuentra la compañía Azur Air. Precisamente su Boeing 757 en enero se vio obligado a realizar dos aterrizajes no programados: en Lanzhou, China, y Hanoi, Vietnam.
Se supone que se trata de dos variantes de los motores Rolls-Royce RB211, que proporcionan un empuje de despegue de hasta 18 toneladas por unidad, o de tres modelos de la serie Pratt & Whitney PW2000 con características de empuje de 16,5 a 19 toneladas.
Las fallas en el funcionamiento de los motores importados pueden estar relacionadas con el acceso limitado a repuestos originales y al servicio de mantenimiento, lo que incrementa los riesgos para la operación.