En Rusia se ha desarrollado un avión convertible de doble fuselaje subsónico de doble propósito, capaz de despegar verticalmente. El proyecto ya ha sido registrado en el FIPS, y describe un aeronave con ala baja, empenaje horizontal delantero y cola en forma de H.
La planta de energía de la futura máquina combina motores rotativos de pistón, turbohélice y eléctricos. Los autores del proyecto propusieron colocar las hélices de aire y de sustentación en varios canales anulares estacionarios en las góndolas de raíz del ala y en la parte trasera del fuselaje.
En el modo de despegue vertical, la fuerza de elevación la crean varias hélices a la vez, formando un empuje distribuido. El control de cabeceo, alabeo y guiñada se realiza cambiando las revoluciones de las hélices sin complejos nodos mecánicos de giro. Al pasar al vuelo horizontal, parte de las hélices se detienen y se fijan, y el avión vuela en la configuración clásica de avión.
En la patente se destaca especialmente la reducción de la visibilidad térmica y acústica. El diseño permite vuelos a baja altura siguiendo el terreno y con control automático. El aparato está diseñado para la reserva de empuje: en caso de fallo de motores individuales, los restantes garantizan un aterrizaje seguro.
Los autores también describieron escenarios de aplicación militar. El avión permite la instalación de armamento, equipos antisubmarinos, magnetómetros y sistemas optoelectrónicos. El proyecto está orientado a tareas de transporte y ataque y antisubmarinas, incluyendo el despliegue en portaaviones y vuelos encubiertos sobre el mar.
Entre los análogos más similares en servicio en la Armada rusa se encuentran los aviones de reconocimiento marítimo de largo alcance: los Tu-124 y Il-38N turbohélices de la era soviética. La equipación con este tipo de motores es tradicional para la aviación de patrulla marítima, garantizan una mayor duración del vuelo y economía a bajas velocidades.