En el pueblo de Konstantinovka, en la región de Amur, el maestro Yuri Potapchuk, de 78 años, junto con su nieto Nikita, de 11 años, construyeron una réplica a gran escala del tanque soviético T-34. El proyecto, que recibió el nombre no oficial de "Vengador de Amur", se realizó en vísperas del Año Nuevo y está dedicado a la gloria de batalla de los compatriotas que, durante la Gran Guerra Patria, recaudaron fondos para un verdadero T-34 para transferirlo a una brigada de la guardia.
El niño propuso recrear precisamente este tanque, inspirado en la historia de los residentes locales. Yuri Mijáilovich, que tiene experiencia en el "modelado de nieve" invernal (anteriormente ya había construido coches retro con nieve), apoyó la iniciativa de su nieto. Trabajaron diligentemente durante varios días, creando una maqueta detallada a partir de bloques de nieve: desde las orugas hasta la torreta con el cañón.
El resultado fue un monumento de la altura de una casa particular de dos pisos, que sorprende por su realismo. Los autores señalaron que no solo buscaban una similitud externa, sino también la máxima precisión en la transmisión de las proporciones y los elementos del vehículo de combate.
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