Rusia ha comenzado a adaptar los motores nacionales PD-8 a las necesidades del avión anfibio único Be-200, cuya operación en condiciones marítimas requerirá una revisión radical. Como explicó el experto en aviación del Comité de la Duma Estatal para el Transporte y editor jefe del portal Avia.ru, Román Gusárov, el Be-200 no es solo un avión de pasajeros o de carga, sino un verdadero "barco volador" que interactúa constantemente con el agua salada, realiza despegues y aterrizajes desde la superficie del agua y está expuesto a un clima marino agresivo, y estas cuestiones deben abordarse.
El motor tiene que ser literalmente "marinizado": reforzar la protección contra la corrosión, garantizar la resistencia a la penetración de agua salada y aumentar la fiabilidad durante los frecuentes ciclos de amerizaje y despegue.
A pesar de la complejidad, hay tiempo suficiente para la revisión. El programa de certificación e integración del PD-8 en el Be-200 está previsto para varios años, lo que da a los ingenieros la oportunidad de estudiar a fondo todos los matices técnicos.
Como informó anteriormente el Ministerio de Industria y Comercio, el avión anfibio será equipado con el motor turboventilador ruso PD-8. Esto se debe al cese de la producción de motores ucranianos D-436T tras la ruptura de la cooperación con la planta de Zaporozhye "Motor Sich". El lanzamiento de la versión actualizada está previsto para 2028.