La situación geomagnética sigue siendo moderadamente tranquila. Tras un breve aumento de las perturbaciones causado por el paso del agujero coronal el 9 de marzo, el campo magnético de la Tierra se ha estabilizado en niveles de Kp = 2-3, lo que corresponde a un estado de calma.
Sin embargo, es posible que se produzcan cambios a partir del 14 de marzo, cuando se prevé un aumento de la densidad y la velocidad del viento solar. Las perturbaciones previstas serán moderadas, pero con una probabilidad del 20-30% podrían alcanzar el nivel de débiles tormentas magnéticas.
La baja actividad actual está relacionada con una disminución general del número y la potencia de las erupciones solares. Este periodo de depresión de la actividad solar dura ya unos dos meses, aunque se observan breves repuntes. A pesar de ello, es demasiado pronto para hablar de una transición del ciclo solar 25 a una fase de declive. El año pasado, cuando la actividad alcanzó su máximo en los últimos 20 años, también se registraron periodos de descenso de 3-4 meses de duración.
El pronóstico a largo plazo de la actividad solar sigue siendo incierto. Sin embargo, si la actividad no se reanuda en los próximos 3 meses, la probabilidad de que ya haya pasado el pico del ciclo 25 aumentará significativamente.