La planta de aviación de Ulan-Ude ha reforzado las pruebas de estanqueidad de los helicópteros después de casos de entrada de agua en el fuselaje durante la operación de las aeronaves en países tropicales. Ahora, cada helicóptero se somete a un rociado a presión de 40 minutos, que simula una fuerte lluvia, antes de ser entregado al cliente.

Antes de la prueba, los orificios tecnológicos se sellan y la aeronave se coloca según las marcas. Se suministra agua a la cabina y a los elementos del fuselaje durante 40 minutos, después de lo cual los especialistas inspeccionan el fuselaje desde el interior. La humedad o las fugas detectadas se eliminan con un sellado adicional, y después de 24 horas, el helicóptero se envía nuevamente bajo el sistema de rociado.

Se revisan las zonas más vulnerables del fuselaje: la parte delantera del fuselaje, la cabina, la escotilla superior de acceso de los pilotos, las puertas correderas, los paneles con ventanillas y escotillas de emergencia, el carenado y la viga de cola. El procedimiento mejorado permite reproducir las condiciones que las aeronaves pueden encontrar en regiones con intensas precipitaciones tropicales.

Para la planta, la prueba se ha convertido en una forma de identificar problemas de estanqueidad ya en la producción. Si aparece agua dentro del fuselaje, la sección se modifica y la prueba se repite, por lo que el defecto debe eliminarse antes del inicio de la operación.

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