India podría considerar el Il-114-300 principalmente como una herramienta para crear su propia industria aeronáutica, y no como un reemplazo para su flota de aviones regionales. Esta es la conclusión a la que llegó un experto en aviación del blog analítico SkyExpert, al comentar los acuerdos de OAK con empresas indias sobre el suministro de aviones turbohélice rusos.

Según su evaluación, la necesidad real del mercado indio de Il-114-300 es limitada: en muchas rutas nacionales, el flujo de pasajeros permite llenar Airbus A320 más grandes, mientras que los turbohélices ATR tampoco tienen una demanda tan alta en el país como para hablar de un reemplazo a gran escala de la flota. Mucho más interesante para Nueva Delhi parece la localización de la producción: la oportunidad de obtener su propia base industrial para la fabricación de aviones de pasajeros.
En India se producirán el fuselaje, las alas y los interiores. Esta será la primera etapa para India. Luego podrán intentar desarrollar un avión por su cuenta con motores rusos. Posiblemente uno más grande, como el A-320/MC-21.
En esencia, el país obtendrá su propia plataforma para el ensamblaje de aviones rusos y comenzará a formar competencias en la construcción de aviones civiles.
El experto también señaló otro problema. Los documentos firmados con los transportistas indios aún no deben considerarse automáticamente como pedidos garantizados de máquinas de producción en serie: algunas de las empresas, según su evaluación, difícilmente pueden considerarse aerolíneas de pleno derecho.
Además, los suministros directos de aviones rusos a las aerolíneas indias existentes podrían crear riesgos de sanciones para ellas, por lo que para el proyecto sería más lógico utilizar un nuevo transportista a través del cual se pueda construir una estructura de cooperación separada.
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