El aterrizaje de la nave espacial "Soyuz MS-26" el 23 de abril en la estepa kazaja se realizó según el ciclo de operaciones: los paracaídas se abrieron, los motores de aterrizaje suave funcionaron. Sin embargo, después de tocar tierra, la nave inesperadamente dio una voltereta y se puso "de cabeza" por un momento. El cosmonauta Iván Wagner publicó espectaculares imágenes del aterrizaje.
Según él, el aterrizaje fue normal, pero la "gravedad despiadada" y las características del terreno hicieron ajustes. La causa de la voltereta probablemente fue la alta velocidad horizontal durante el descenso o la irregularidad del relieve: un bache, una piedra u otro obstáculo debajo del casco.
A bordo se encontraban los cosmonautas Alexéi Ovchinin, Alexander Wagner y el astronauta de la NASA Donald Pettit. Ninguno de los tripulantes resultó herido, todos estaban bien sujetos a sus asientos.
La construcción del "Soyuz" está diseñada para tales "desviaciones del ideal": incluso los movimientos bruscos durante el aterrizaje no se consideran una situación de emergencia. La nave y la tripulación están preparadas para mayores cargas en la fase final del vuelo.
Los motores de aterrizaje suave se activan aproximadamente un metro antes de la superficie y reducen la velocidad a menos de 3 m/s. Pero a veces esto no es suficiente: la naturaleza sigue su curso.
Lea también sobre este tema:
La tripulación del "Soyuz MS-26" con los cosmonautas Wagner y Ovchinin regresó a la Tierra