En otoño de 2025, está previsto enviar a la Estación Espacial Internacional un dispositivo diseñado para estudiar las erupciones solares. El dispositivo, desarrollado por el Instituto Físico P. N. Lébedev (FIAN) en el marco del experimento "Sol-Terahercio", registrará la radiación en el rango de 0,4–12 THz, que es absorbida casi por completo por la atmósfera terrestre. Los datos obtenidos ayudarán a verificar los modelos teóricos de formación de erupciones y a mejorar su predicción.
El aparato, con una masa de 47 kg, está equipado con ocho detectores, cada uno de los cuales está sintonizado con un intervalo de frecuencia específico. Para una orientación precisa hacia el Sol, el dispositivo se instalará en una plataforma giratoria de dos ejes. Después de la entrega a la EEI por una nave de carga, el equipo se colocará en la superficie exterior del módulo "Zvezda". Incluso durante los períodos de noche orbital, el dispositivo continuará recopilando datos, analizando la radiación de fondo del espacio cósmico.
Como explicó el jefe del proyecto, Vladimir Majmútov, los modelos existentes de actividad solar se basan en la extrapolación de datos, pero se requieren mediciones directas para su confirmación. El registro de ondas de terahercios permitirá determinar qué procesos físicos acompañan a las erupciones y predecir las emisiones de protones peligrosos para la tecnología y las personas.
La capacidad de predecir la actividad solar es fundamental para proteger los satélites, la EEI y las futuras misiones interplanetarias. La radiación de terahercios también es prometedora para las tecnologías terrestres: se planea utilizarla en métodos seguros de diagnóstico médico y sistemas de comunicación de sexta generación (6G), que proporcionan velocidades de transmisión de datos de hasta 1 Tbit/s.
Las erupciones solares pueden dañar los equipos electrónicos, interrumpir las comunicaciones de radio y amenazar la salud de los astronautas. El experimento en la EEI será el primer paso hacia la creación de un sistema global de monitoreo del clima espacial. Para la ciencia, esta es una oportunidad para cerrar la "brecha de terahercios" en el conocimiento sobre el Sol, y para la industria, dominar nuevas frecuencias para aplicaciones innovadoras.
El modelo de vuelo del dispositivo ya está en preparación en la Corporación Espacial Energia. Los científicos esperan obtener los primeros resultados del experimento en la primavera de 2026, después de la puesta en marcha del aparato.
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