En la industria médica y tecnológica de Rusia se ha producido un momento revolucionario que abre nuevos horizontes en la cirugía: la primera operación de bioimpresión en el mundo realizada directamente en el propio paciente, llevada a cabo en el Hospital Clínico Militar Principal N. N. Burdenko de Moscú. Este paso adelante fue posible gracias al trabajo conjunto de médicos y especialistas del Instituto de Ingeniería Biomédica de la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología MISIS.
Hemos dado el primer paso hacia un futuro en el que los cirujanos no solo manipularán sistemas robóticos, sino que los robots serán participantes autónomos de pleno derecho en las operaciones. Se ha creado un precedente importantísimo para el uso de una bioimpresora para el cierre atraumático de amplios defectos adquiridos directamente en el paciente, sin preparación previa de modelos 3D y sin necesidad de implantar equivalentes de tejido impresos con antelación
La operación se realizó con una bioimpresora única que combina un manipulador robotizado, un "robobrazo", un sistema de bioimpresión y visión artificial. El director del instituto, Fiódor Senátov, compartió detalles en una entrevista con RIA "Nóvosti":
El paciente tenía una herida extensa en la zona del hombro y el omóplato. La herida era profunda, con un relieve variable, lo que añadía una dificultad especial. El cirujano extrajo células propias del paciente de la médula ósea. A continuación, estas células se mezclaron con un hidrogel especial a base de colágeno, que favorece la regeneración de los tejidos.
La particularidad de esta tecnología es que el sistema de escaneo permite tener en cuenta los movimientos y la respiración del paciente. El escaneo de la superficie de la herida, la construcción de un modelo 3D de la herida y la bioimpresión directa se realizan sin la participación humana, lo que augura un futuro de robotización total en los quirófanos. La impresión "in situ" es un método de bioimpresión en el que el proceso de creación de estructuras tridimensionales a partir de materiales biológicos se produce directamente en el lugar de uso previsto, por ejemplo, en el cuerpo del paciente durante un procedimiento quirúrgico.
Ingenieros y médicos consideran este paso un avance importante en la dirección de la bioimpresión y, posiblemente, en el futuro, las bioimpresoras podrán realizar operaciones sin la participación de los cirujanos. Actualmente, la presencia de médicos e ingenieros en robótica sigue siendo necesaria para supervisar todo el proceso e intervenir si es necesario. A pesar de la ausencia de un nombre comercial oficial, entre los empleados la tecnología ya se conoce como "Mano".
Este avance en el campo de la bioimpresión abre nuevas posibilidades para la medicina. Si este tipo de tecnologías se convirtieran en algo común, podría reducir el tiempo de recuperación tras lesiones y operaciones, disminuyendo los riesgos. Es importante destacar que Rusia se ha convertido en el primer país en introducir este tipo de soluciones en la práctica clínica.
El enfoque innovador de la bioimpresión en Rusia tiene sus raíces en la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología MISIS. Desde 2003, cuando Vladímir Mirónov, director científico del laboratorio de investigación biotecnológica 3D Bioprinting Solutions y profesor de la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología MISIS, publicó el primer artículo sobre bioimpresión tridimensional, la universidad ha estado desarrollando activamente este campo. En 2014 se presentó "Fabión", la primera bioimpresora rusa, que sigue estando entre las cinco mejores bioimpresoras del mundo.
Desde 2015, en "Fabión" se han realizado experimentos únicos, incluida la primera impresión del mundo de una glándula tiroides funcional. El desarrollo de la bioimpresión ha encontrado una nueva rama: el trabajo en la bioimpresión magnética espacial. Aquí Rusia es monopolista en la industria.
En el mundo solo hay cuatro bioimpresoras magnéticas espaciales: una en la Estación Espacial Internacional, una en el museo de cosmonáutica de la Exposición de Logros de la Economía Nacional y dos en la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología MISIS.
Los expertos afirman que el futuro de la bioimpresión en Rusia estará estrechamente ligado al desarrollo de la robótica "in situ". Esta tendencia no solo acerca la tecnología a los pacientes, sino que también abre el camino a la impresión de órganos más complejos.