El revestimiento anticorrosivo debe proteger el coche del óxido, pero si la carrocería no se prepara correctamente, puede tener el efecto contrario. Si se aplica la composición directamente sobre la suciedad o la corrosión ya existente, el óxido puede seguir desarrollándose bajo la capa protectora. Se explicó a los conductores cómo preparar el coche para el tratamiento y a qué prestar atención al cuidar el habitáculo.

Simplemente cubrir la carrocería con anticorrosivo no es suficiente
Según el experto en automóviles Evgeny Ladushkin, muchos métodos para proteger el coche de los reactivos de la carretera implican la aplicación de compuestos anticorrosivos. Pero simplemente cubrir la carrocería con ellos no es suficiente. Primero, el coche debe lavarse a fondo y se debe verificar el estado del metal.
Al realizar el tratamiento por cuenta propia, el experto aconseja no limitarse a la carrocería. También es necesario limpiar la parte inferior, las cavidades ocultas, las áreas debajo de los guardabarros y detrás de los elementos protectores.
Si el coche fue pintado o reparado, se puede anotar qué piezas fueron reparadas, recordaron otros expertos. Estas son las que deben inspeccionarse primero después del invierno, incluso si la zona reparada parece nueva por fuera.

El óxido puede esconderse bajo la protección
Después del lavado, el coche debe levantarse e inspeccionarse desde abajo. Esto permite detectar la suciedad restante y los lugares donde ya ha comenzado a aparecer la corrosión.
La suciedad vieja y los rastros de óxido deben eliminarse antes del tratamiento. Solo después de eso se puede elegir la composición anticorrosiva y el método de aplicación. Si se omite este paso, el revestimiento protector no dará el resultado esperado. Además, como advirtió Ladushkin, la corrosión puede seguir desarrollándose bajo la capa aplicada.
Tampoco se debe olvidar el tratamiento después de una sola aplicación. El experto recomienda verificar el estado del revestimiento protector cada seis meses, y al mismo tiempo limpiar la parte inferior y las cavidades ocultas. Esta inspección ayuda a controlar tanto el anticorrosivo como el estado de las áreas cerradas de la carrocería.
El estado del metal se puede determinar no solo por el color. La pintura hinchada, las pequeñas burbujas y el borde deshilachado de una astilla también pueden indicar corrosión. Es mejor revisar estos lugares antes de aplicar el compuesto protector.
El coche puede oxidarse incluso desde el habitáculo
Hay otro lugar en el que los automovilistas pueden no pensar: el habitáculo. En invierno, junto con la nieve derretida de los zapatos, la sal y los reactivos de la carretera entran en el coche. Debido a esto, la carrocería puede comenzar a corroerse desde el interior. Por lo tanto, el agua y la suciedad acumulada en el habitáculo también deben eliminarse a tiempo.

En invierno, se aconseja a los automovilistas que retiren periódicamente las alfombrillas del coche y sequen no solo su superficie, sino también el espacio debajo de ellas.
Después de una fuerte lluvia o un lavado, es mejor escuchar el sonido de las puertas al abrir y cerrar. Si el agua chapotea claramente en el interior, es motivo para revisar los desagües. En una situación normal, el agua debe salir, no quedarse dentro de la puerta.
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