Motor antigravedad para cazas: cómo podría ser

La unidad de potencia se construirá sobre nuevos principios físicos que aún deben descubrirse

En la Oficina de Diseño Arkhip Lyulka se ha hablado del siguiente paso en la evolución de la aviación: motores que no funcionan con un chorro reactivo, sino a través de la "interacción de campos". El diseñador general Evgeny Marchukov admite directamente que en el futuro tales instalaciones podrían aparecer si surge una nueva física del movimiento.

"Pervyy Tekhnicheskiy" en su material intentó fantasear e imaginar qué tipo de unidad de potencia reemplazará a la turbina de gas en las próximas décadas, o quizás años.

El límite del esquema clásico

La aviación ha desarrollado la misma idea durante décadas: quemar combustible, expulsar un chorro, obtener empuje. Durante 80 años, los diseñadores la han perfeccionado casi a la perfección: en la misma Oficina de Diseño se crearon cinco generaciones de motores de turbina de gas.

Pero a partir de ahí, se llega a un callejón sin salida. El aumento del empuje se topa con la temperatura, la vida útil y la complejidad. Incluso las soluciones más modernas, como el vector de empuje controlado, siguen siendo un desarrollo del esquema antiguo, no su reemplazo.

La idea está en el aire

Los intentos de "evitar" el empuje reactivo se hicieron mucho antes de la actualidad. A mediados del siglo XX, los ingenieros experimentaron con efectos eléctricos e iónicos, tratando de obtener sustentación sin expulsión de masa.

En Estados Unidos, estas investigaciones llegaron a programas como Breakthrough Propulsion Physics bajo los auspicios de la NASA, donde se estudiaron hipótesis de control de la gravedad y la inercia. Esto no dio un resultado práctico, pero demostró que la idea en sí misma se toma en serio a nivel de la ciencia fundamental.

En la URSS se realizaron búsquedas similares, aunque en temas clasificados. La historia ya conoce ejemplos en los que primero apareció una teoría "loca" y luego se convirtió en la norma.

Basta recordar cómo los trabajos de Valentin Glushko sobre motores de cohetes de combustible líquido al principio parecían un experimento, y luego llevaron al hombre al espacio.

Cómo podría ser un motor así

Si nos basamos en la lógica de estas búsquedas, un motor antigravedad no se parecerá en nada al habitual. Desaparecerán las toberas, desaparecerá la llama, desaparecerá el propio sonido del chorro reactivo.

En su lugar, aparecerá un módulo de potencia compacto dentro del fuselaje que creará un campo direccional.

El control del vuelo en este caso no se convierte en "más gas, volamos más rápido", sino en el ajuste de la interacción con el entorno. El avión mismo pierde su dependencia del aire y la aerodinámica; la forma se vuelve secundaria.

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