El experto en aviación, exdiseñador de la Oficina de Diseño Sukhoi Vadim Lukashevich, evaluó el estado actual de los proyectos MS-21 e Il-114-300 como crítico. En su opinión, ambos aviones no están listos para la explotación comercial en los parámetros declarados, y su avance hacia la producción en serie sin un historial de vuelo suficiente crea riesgos para las aerolíneas y los pasajeros.
Lukashevich subrayó que la decisión de comprar una aeronave se toma solo después de confirmar su fiabilidad mediante cientos de horas de vuelos impecables en distintas condiciones. El MS-21, según la evaluación del experto, todavía no ha superado esta etapa: las horas de vuelo acumuladas son insuficientes y no hay datos sobre el funcionamiento de los sistemas en la explotación real. El experto señaló que adquirir un avión que no tiene un historial de vuelo confirmado es una violación de los principios básicos de la seguridad aérea. Para las aerolíneas, lo más importante no es la fecha de estreno, sino las estadísticas de fallos, la vida útil del fuselaje y el costo del mantenimiento.
No podemos comprar aviones que todavía no vuelan.
En cuanto al Il-114-300, Lukashevich expresó la opinión de que el desarrollo no resuelve las tareas actuales de la conectividad aérea regional. El concepto del avión, según sus palabras, se basa en soluciones de finales del siglo pasado: aerodinámica obsoleta, capacidades limitadas para modernizar la aviónica y baja eficiencia de combustible. El experto añadió que el mercado moderno exige no solo un avión «funcional», sino una plataforma con potencial de actualización, integración con sistemas digitales de control y adaptación a redes de rutas cambiantes. El Il-114, en su forma actual, no cumple con esos requisitos.
Lukashevich coincidió en que la presión de las sanciones complicó el acceso a componentes y tecnologías extranjeros. Sin embargo, a su juicio, la raíz de los problemas del MS-21 y del Il-114 se encuentra más profundamente: son vacíos sistémicos en la gestión de proyectos, financiación insuficiente de I+D y una desconexión entre las oficinas de diseño y las plantas de producción. El experto señaló que incluso con una localización total de los suministros, sin un sistema depurado de pruebas, certificación y servicio posventa, el avión no se convertirá en un producto competitivo.
En el proyecto de presupuesto para el próximo año está prevista una reducción de los gastos en la aviación regional. La falta de fondos para el desarrollo de la aviación: todo esto golpeó duramente a la industria aeronáutica.
Lukashevich formuló tres condiciones sin las cuales los proyectos no pasarán a una producción en serie sostenible. En primer lugar, la acumulación de horas de vuelo reales en condiciones cercanas a la explotación comercial. En segundo lugar, la publicación abierta de datos sobre la fiabilidad de los sistemas; esto es necesario para la confianza de las aerolíneas. En tercer lugar, la creación de una plataforma flexible para la modernización: posibilidad de sustituir la aviónica, actualizar el software y adaptarse a nuevos motores sin rediseñar por completo la estructura. El experto añadió que solo si se cumplen estas condiciones los aviones rusos podrán competir no sobre el papel, sino en las condiciones reales del mercado.