Los empleados despedidos a menudo dejan cuentas activas en los sistemas internos, y estas se convierten en una laguna para los atacantes. Como dijo Ilona Kokova, experta principal en seguridad de la información de MWS Cloud, a RIA "Novosti", a través de dichos accesos los hackers pueden ingresar a la infraestructura corporativa.

Con la ayuda de la cuenta de otra persona, se puede descargar correspondencia y documentos internos, modificar o eliminar datos. La información robada se publica en acceso abierto, se vende o se utiliza para chantaje y extorsión. Además, la cuenta de un exempleado permite atacar a otros trabajadores y avanzar más en la red.

A menudo, la vulnerabilidad surge cuando un empleado creaba un espacio de trabajo compartido, invitaba a colegas, y después de su despido, su cuenta permanecía activa. El equipo continúa utilizando el servicio, y es esa cuenta antigua la que se convierte en un punto de entrada para los estafadores. Para reducir los riesgos, el experto aconseja revisar regularmente los derechos de acceso, desactivar las cuentas inmediatamente después del despido y limitar el acceso de los contratistas al período de ejecución del proyecto.

También se recomienda aplicar el principio de privilegios mínimos: otorgar a los empleados solo los derechos necesarios para las tareas actuales. Esto reduce la probabilidad de fugas de datos y dificulta que los atacantes penetren en la infraestructura de la empresa.

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