El mercado laboral ruso, limitado por un desempleo récord bajo, apuesta por la inteligencia artificial. Según informó TASS, Mikhail Kirsanov, director del Departamento de Empleo del Ministerio de Trabajo de Russia, la automatización ayudará a compensar la grave escasez de especialistas cualificados y a redistribuir la carga de trabajo donde la oferta de mano de obra casi se ha agotado.

Las tecnologías no despiden a las personas, sino que cambian el contenido de su trabajo. La IA se encargará de las operaciones repetitivas, acelerará el procesamiento de grandes volúmenes de datos y aumentará la productividad, permitiendo a los empleados concentrarse en tareas complejas. Pero este cambio requerirá una reeducación masiva: las empresas tendrán que enseñar a su personal a trabajar con herramientas digitales, establecer nuevos procesos y retener a los especialistas capaces de adaptarse.

La principal barrera no es la automatización en sí, sino la disposición de las empresas a pagar por la recapacitación del personal. El Ministerio de Trabajo está implementando programas de formación gratuita y de incentivos a la contratación, pero el factor decisivo seguirá siendo la velocidad con la que los empleadores reorganicen sus reglamentos internos. Sin esto, incluso el algoritmo más avanzado no podrá cubrir el vacío en la plantilla.

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