El sistema ruso de misiles antiaéreos "Strela-10" ha comenzado a utilizar tácticas no estándar para interceptar drones: los misiles se lanzan "en persecución" del objetivo que se aleja. Este método permite alcanzar objetos aéreos incluso cuando salen de la zona de ataque más conveniente y reduce el tiempo de operación del sistema en posición.

La tripulación del sistema de misiles antiaéreos "Strela-10" de la 74ª brigada motorizada independiente utilizó este método para destruir drones de reconocimiento tipo avión. Según el Ministerio de Defensa de Rusia, los objetivos fueron alcanzados por impactos directos después de lanzar misiles en una trayectoria de salida.

La particularidad de la táctica es que el misil no se lanza hacia el objetivo, sino detrás de él. Esta opción requiere un cálculo preciso de la velocidad y dirección del dron, ya que el sistema debe tener en cuenta la distancia cambiante al objeto durante el vuelo de la munición.

Después de completar la tarea, la tripulación cambia rápidamente la posición de disparo y camufla el vehículo de combate. Esto reduce el riesgo de detección del sistema y mantiene su movilidad para un uso posterior.

El sistema de misiles antiaéreos "Strela-10" está diseñado para proteger a las unidades de objetivos aéreos de bajo vuelo. El sistema es capaz de combatir varios tipos de drones, helicópteros y otros objetos a bajas altitudes, utilizando seguimiento automatizado y un sistema de guía térmica.

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