Hormigón del futuro creado en Russia: una red neuronal predice la resistencia del material de construcción con antelación

El desarrollo de DGTU detecta defectos con una precisión del 89%

Científicos rusos han encontrado una manera de predecir la resistencia del hormigón. Especialistas de la Universidad Técnica Estatal del Don (DGTU) han conectado una red neuronal: analiza el material, encuentra posibles defectos y predice su resistencia con una precisión del 89%. El desarrollo ayudará a verificar la calidad del hormigón más rápidamente, seleccionar la composición adecuada y reducir los costos de construcción.

Se trata de hormigón variotrópico, un material que se compacta de diferentes maneras durante la fabricación, por ejemplo, mediante vibración, rotación en una centrífuga o una combinación de ambos. Debido a esto, dentro de un mismo producto, el hormigón puede resultar desigual: en algunos lugares es más denso y resistente, en otros, más ligero. Los científicos han creado algoritmos que tienen en cuenta estas diferencias y ayudan a evaluar la resistencia de la estructura terminada con antelación. Este mismo desarrollo también se puede utilizar para verificar otros materiales y productos de construcción.

Los científicos probaron la tecnología en una serie de experimentos: mejoraron el equipo, fabricaron muestras y seleccionaron los modos de producción más exitosos. Basándose en estos datos, ya se están creando nuevos tipos de hormigón, incluidos aquellos con microsílice y diferentes rellenos.

Además, los especialistas compararon tres métodos de compactación de la mezcla: vibración, rotación en una centrífuga y una combinación de estos métodos. El mejor resultado lo dio la vibrocentrifugación. Las columnas huecas de hormigón tubular fabricadas de esta manera soportaron una carga un 13% mejor que sus análogos macizos.

Según los cálculos de los científicos, la nueva tecnología permite hacer las estructuras un 15% más resistentes, o mantener la resistencia anterior, pero utilizando un 15% menos de materiales. El montaje y la instalación pueden ser un 24% más rápidos, y los costos de mano de obra de los constructores pueden reducirse hasta en un 28%. Al mismo tiempo, se espera que los defectos disminuyan y la fiabilidad y seguridad de los edificios aumenten en un 12%.

En el futuro, los científicos de DGTU quieren estudiar cómo los nanoaditivos cambian la estructura y las propiedades del hormigón. Estos datos ayudarán a calcular con mayor precisión la resistencia de los productos de hormigón armado. En perspectiva, la tecnología permitirá construir de forma más fiable, rápida y con menos consumo de materiales.

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