Una nube de plasma, formada después de una serie de potentes erupciones solares el 3 de junio, ha llegado a la Tierra. Las mediciones iniciales mostraron que el impacto fue más débil de lo esperado: según los especialistas del Laboratorio de Astronomía Solar del IKI RAN y ISZF SO RAN, el planeta probablemente solo fue golpeado por la parte periférica de la eyección, mientras que la mayor parte de la nube de plasma pasó de largo.
Anteriormente, el pronóstico sugería el desarrollo de una tormenta magnética fuerte y prolongada de nivel G3-G4, causada por eyecciones consecutivas de material solar. Sin embargo, los datos actuales indican una interacción más suave con la magnetosfera terrestre. Se espera la aclaración de los parámetros a medida que lleguen nuevas observaciones en las próximas horas.
Según los investigadores, el 3 de junio se produjo una serie de erupciones solares de clases M9.3, M7.7 y X1.0. Cada una de ellas estuvo acompañada de una eyección de masa coronal en dirección a la Tierra, lo que generó la expectativa de un impacto geomagnético más fuerte.
Los informes de los especialistas señalan que actualmente solo se registra el "paso primario" de la nube, y la imagen final será más clara más adelante. Al mismo tiempo, no se descarta un aumento de la actividad geomagnética si las estructuras posteriores de la eyección solar interactúan con la magnetosfera del planeta.
Inicialmente, se pronosticó una tormenta de alta intensidad y duración, pero ahora se considera un escenario en el que la Tierra se encontró en el borde del flujo de plasma, y su núcleo principal se desvió.




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