El envejecimiento de los aviones y la disminución del poder adquisitivo de la población se convertirán en los desafíos clave para las aerolíneas rusas en 2026. Según los expertos, el sector tendrá que contener los precios y reducir al mismo tiempo la capacidad de transporte para mantener la rentabilidad. La información fue difundida por RBK.
En 2025, la aviación rusa soportó condiciones complejas: sanciones, ausencia de nuevas entregas de equipos y aumento de los costos de mantenimiento de los aviones antiguos. El flujo de pasajeros disminuyó de manera moderada: en tres trimestres las aerolíneas transportaron a 84 millones de personas, apenas un 2,5% menos que un año antes.
Los expertos señalan que en 2026 las principales dificultades estarán relacionadas con la reducción gradual del número de aviones en condiciones operativas. El envejecimiento de la flota complica el mantenimiento técnico, aumenta el tiempo de las inspecciones y reduce las horas de vuelo. Incluso los nuevos aviones rusos MS-21 y SJ100, cuyas entregas se esperan para finales de año, no podrán compensar las aeronaves que salen de servicio y ocuparán solo una pequeña parte de la flota.
Las aerolíneas ya se han adaptado a las nuevas condiciones. Desde 2022, el sector ha aumentado sus competencias en la reparación de equipos extranjeros y se han abierto nuevas capacidades para el mantenimiento de motores. Algunos transportistas podrían buscar esquemas alternativos de suministro de aviones a través de terceros países, de forma similar a la práctica que aplicaron algunas compañías en 2024.
La presión financiera sigue siendo un factor importante. El aumento de los costos de los servicios aeroportuarios, del mantenimiento técnico y de los salarios incrementa la carga sobre los transportistas. Al mismo tiempo, la caída de los ingresos de la población contiene la demanda de billetes, y las compañías se ven obligadas a equilibrar precios y oferta. Según los expertos, los grandes actores, como Aeroflot, marcarán el nivel de las tarifas, mientras que los pequeños transportistas se orientarán por esos indicadores o buscarán nuevas rutas.
Es poco probable que la red de rutas cambie de forma radical en 2026. Los expertos esperan que se mantenga el foco en los vuelos internacionales con un tipo de cambio del rublo estable y un desarrollo gradual de los destinos regionales dentro del país. Los nuevos vuelos desde las regiones hacia países vecinos y la apertura de varios aeropuertos del sur podrían modificar ligeramente el equilibrio entre el transporte interno y el internacional.