La industria aeronáutica mundial está dando un giro brusco hacia los vehículos aéreos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL). Estas máquinas prometen una revolución en la logística, la movilidad urbana y las operaciones de rescate. Mientras que proyectos internacionales, como el estadounidense Joby S4, están pasando por las etapas finales de certificación, en Rusia desarrollos similares, como el convertiplano no tripulado VRT30, están prácticamente congelados.
La compañía estadounidense Joby Aviation realizó el 22 de abril el primer vuelo tripulado del convertiplano eléctrico Joby S4 con la transición del despegue vertical al vuelo horizontal, una etapa clave en el camino hacia la certificación según las normas de la FAA. El aparato con seis hélices basculantes (tiltrotor) alcanza hasta 322 km/h y está diseñado para transportar a cuatro pasajeros a una distancia de hasta 240 km. Joby S4 es un representante de la clase eVTOL (Electric Vertical Takeoff and Landing), que se está desarrollando tanto en aplicaciones civiles como militares.
Un desarrollo ruso de concepto similar, el VRT30, anunciado en 2015 por el holding "Helicópteros de Rusia", es un convertiplano de carga vertical no tripulado de cuatro hélices. El proyecto está orientado a la entrega de carga y equipos en regiones de difícil acceso, incluso en el Ártico. La maqueta del aparato fue presentada en el MAKS-2017, pero desde entonces no se ha informado oficialmente sobre la continuación de la I+D.
Ambas plataformas se basan en principios similares: arquitectura multirotor, despegue vertical, vuelo horizontal de crucero, alta maniobrabilidad, electrificación o tracción híbrida. La principal diferencia es la capacidad de ser pilotado (Joby) y la no tripulación (VRT30).
En el contexto del avance internacional de los eVTOL y el creciente interés por la aeromovilidad, la falta de movimiento en el VRT30 se considera una pérdida de oportunidad tecnológica y de infraestructura. En condiciones de sanciones y desafíos logísticos para Rusia, estos aparatos podrían desempeñar un papel clave en la garantía de transportes autónomos y tareas militares.