En la Universidad Politécnica Nacional de Investigación de Perm (PNIPU), se llevó a cabo un estudio dedicado a la influencia de las nubes de ceniza volcánica en el funcionamiento de los motores de aviación. Así lo informó el servicio de prensa de la universidad.
Al entrar en la superficie de las paletas del álabe de la tobera de la turbina, las partículas se enfrían y cristalizan. Al mismo tiempo, se forman depósitos que reducen el espacio entre las paletas. Los especialistas establecieron que la acumulación de partículas de hollín volcánico en la tobera de la aeronave puede provocar el fallo del motor.
Los científicos evaluaron numéricamente por primera vez los volúmenes de las zonas de alta temperatura en el conducto del sistema de propulsión de los aviones. Es en esta área donde las partículas de ceniza pasan a la fase líquida y representan una amenaza para la seguridad.
Los cálculos mostraron que la reducción del empuje de los motores de aviación al ralentí en una nube volcánica ralentiza la formación de depósitos en el álabe de la tobera, mientras que el intento de ganar altura aumenta el área de fusión de la ceniza en un 81%. En este sentido, se recomienda a los pilotos que no intenten elevarse por encima de la zona de erupción, sino que la abandonen a baja potencia con un giro de 180 grados.
Anteriormente, www1.ru informó que Rusia completará el desarrollo de un avión de fuselaje ancho con motores PD-35 después de 2030.
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