Especialistas del NIU MIET han desarrollado sensores que pueden detectar con precisión el amoníaco en el aire. Le contamos con más detalle por qué esto es importante.

Источник изображения: generado por la red neuronal DALL•E 3

Los dispositivos son capaces de reconocer una molécula de amoníaco entre cinco mil millones de moléculas de aire, lo que los hace útiles para el monitoreo de la atmósfera y en industrias como la agricultura, la farmacéutica y la química.

El amoníaco (NH3) es un gas con un olor acre que se utiliza en la industria. Una alta concentración de amoníaco puede causar problemas de salud, como irritación de los ojos y las vías respiratorias. Sin embargo, una persona puede olerlo solo a altas concentraciones, mientras que los niveles bajos pueden ser peligrosos pero imperceptibles.

Los sensores desarrollados utilizan nanotubos de carbono, lo que les permite funcionar a temperatura ambiente, a diferencia de otras tecnologías que requieren calentamiento. Esto hace que los dispositivos sean más convenientes y amplía su aplicación.

La sensibilidad de los nuevos sensores es más de diez mil veces mayor que la capacidad del olfato humano, lo que los acerca a la capacidad de los animales, como los perros, para reconocer concentraciones muy bajas de gas.

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