Muchos aviones turbohélice soviéticos An-24 no se explotan en Rusia a plena capacidad, ya que carecen de piezas de repuesto. El acceso a ellas se ha complicado por las sanciones occidentales, declaró el experto en seguridad nacional Harrison Kass en un artículo para la publicación The National Interest.
El An-24 todavía se utiliza para el transporte regional. Los principales operadores son Rusia, los países de Asia Central y África. Por un lado, es un "caballo de batalla" para las aerolíneas que prestan servicio en zonas remotas, por otro, es un avión problemático.
Desde su aparición, se han producido unos 160 incidentes aéreos, algunos de ellos con víctimas. Muchos de los An-24 que vuelan en Rusia tienen entre 40 y 60 años.
La fatiga del metal, la aviónica obsoleta y el probable fallo de los sistemas se explican por la antigüedad de las aeronaves. Además, subraya el experto, el An-24 vuela en las duras condiciones de Siberia y el Lejano Oriente. El mal tiempo y la limitada cobertura de radar son requisitos previos para posibles catástrofes.
El An-24 se distingue por su excepcional robustez, pero no dispone de sistemas de seguridad modernos, incluido un sistema de alerta de proximidad al suelo o un sistema de control electrónico (las órdenes de los órganos de control se transmiten a los mecanismos de accionamiento no directamente, sino a través de señales electrónicas).
Kass, como muchos otros colegas suyos, cree que ya es hora de retirar el An-24 de la circulación.
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