El cosmódromo de Baikonur quiere transformarse gradualmente de una plataforma predominantemente ruso-kazaja en un centro espacial internacional con la participación de nuevos estados y empresas privadas. Esta opción de desarrollo fue anunciada por el presidente de la junta directiva de la empresa conjunta "Baiterek", Aidyn Aimbetov, quien vinculó la necesidad de cambios con la reducción del número de lanzamientos desde el cosmódromo.

La escala de la plataforma hace que este escenario sea particularmente notable: Baikonur ocupa 6717 km², incluye ocho complejos de lanzamiento y 13 plataformas de lanzamiento. Es el primer y más grande cosmódromo del mundo, y su historia ya tiene 65 años: fue desde aquí donde comenzó la era espacial con el lanzamiento del primer satélite y el vuelo del primer hombre al espacio.

Ahora, una infraestructura tan masiva requiere una mayor utilización. Según Aimbetov, el número de lanzamientos desde Baikonur ha disminuido en los últimos años debido a problemas de logística internacional y la situación política. Por lo tanto, Kazajistán y Rusia consideran la cooperación internacional como una forma de ampliar el círculo de participantes en proyectos espaciales y mantener la relevancia del complejo.

Sin embargo, un centro internacional no significa un cambio inmediato en el estado de todo Baikonur. El complejo, junto con la ciudad homónima, se encuentra en el territorio de Kazajistán, pero Rusia lo alquila hasta 2050, transfiriendo anualmente 115 millones de dólares a Kazajistán. El acuerdo para extender el arrendamiento hasta esa fecha se alcanzó en 2004.

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