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El MC-21 superó la etapa más difícil: un experto explicó por qué el aplazamiento no cambia las perspectivas

Roman Gusarov: La sustitución total de importaciones cambió las prioridades del proyecto y abrió nuevas oportunidades para el desarrollo de la aeronave

El aplazamiento de la entrega de los primeros aviones de producción MC-21 a la aerolínea Aeroflot de finales de 2026 a 2027 no será crítico para el proyecto. Esta opinión fue expresada por Roman Gusarov, editor en jefe del portal Avia.ru, explicando que después de la sustitución completa de los componentes extranjeros, la prioridad se convirtió en la creación de un avión completamente nacional, y no en el cumplimiento del cronograma original.

El desarrollo del MC-21 comenzó en 2009, el primer vuelo tuvo lugar en 2017, y la certificación estaba prevista para 2019. Sin embargo, en 2018, las sanciones de Estados Unidos contra el proveedor del ala compuesta obligaron a revisar los plazos del programa. Posteriormente, el proyecto se enfrentó a la interrupción del suministro de motores estadounidenses y otros equipos, lo que requirió una sustitución prácticamente completa de la estructura y los sistemas a bordo.

Pero nos mostraron cómo podían "aterrizarnos" de la noche a la mañana, privarnos del cielo. Y Russia no puede vivir sin aviación. No somos Polonia, que se puede cruzar en coche en unas pocas horas de frontera a frontera. A nosotros nos lleva más tiempo llegar a St. Petersburg. Necesitamos nuestra propia aviación, completamente sustituida por importaciones.
Roman Gusarov, experto en aviación

Según Gusarov, esta etapa fue la más difícil en la historia del programa. Si los principales fabricantes de aviones del mundo crean sus aviones en cooperación internacional, el MC-21 tuvo que ser equipado prácticamente de nuevo con unidades y componentes completamente rusos.

El experto señaló que el avión se crea con la expectativa de varias décadas de operación y tiene un gran potencial para un mayor desarrollo.

Según él, sin las restricciones de las sanciones, las aerolíneas rusas habrían actualizado gradualmente su flota con aviones nacionales, manteniendo la competencia con los fabricantes extranjeros. Sin embargo, los acontecimientos de los últimos años han demostrado la necesidad de crear una industria de aviación civil completamente independiente, capaz de proporcionar transporte aéreo sin depender de proveedores extranjeros.

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