Las autoridades rusas están estudiando la posibilidad de proteger los graneleros de los ataques de drones con la ayuda de grupos de fuego móviles armados con ametralladoras, según Bloomberg. Se trata de una experiencia que ya se aplica para proteger los convoyes de vehículos rusos.
Las medidas pasivas, como los cables de protección y las redes tensadas alrededor de la superestructura, se consideran la primera etapa de la defensa. Además, se propone desplegar grupos de abordaje armados en los barcos. Las armas y los combatientes podrían embarcar en los puertos del mar de Azov, escoltar a los barcos en el estrecho de Kerch y abandonarlos después de salir a mar abierto. Este concepto es similar a la práctica de contratar empresas de seguridad privadas para protegerse de los piratas somalíes.
Presumiblemente, las ametralladoras pesadas NSV "Utyos" o "Kord" de calibre 12,7 mm podrían utilizarse como armamento principal de los grupos móviles. Son capaces de alcanzar objetivos ligeramente blindados y objetivos aéreos de bajo vuelo a una distancia de hasta 1500-2000 metros. También se podrían considerar las ametralladoras PKM o "Pecheneg" de 7,62 mm: son más ligeras y permiten una reacción más rápida a las amenazas repentinas. Las ametralladoras están equipadas con soportes especiales para su instalación temporal en cubierta.
Medios de protección adicionales podrían ser los lanzagranadas automáticos AGS-17 "Plamya" o AGS-30, diseñados para destruir personal expuesto y vehículos no blindados con munición de fragmentación a una distancia de hasta 1700 metros. Ya existe experiencia en el uso de estas armas en el agua: en Vietnam, los AGS-17 se instalan en lanchas de fabricación estadounidense para aumentar la potencia de fuego. Anteriormente, las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa utilizaron el lanzagranadas automático AGS-17 y la unidad antiaérea ZU-23-2 para combatir drones kamikaze marinos.