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El Yak-130M puede convertirse en un "portaaviones" para los nuevos "Lancets" en la lucha contra los BEC

El nuevo radar y la óptica permiten detectar drones a una distancia de 18-25 km

El corresponsal de guerra del "Pervyy Kanal", Dmitriy Kulko, visitó la planta de aviación de Irkutsk, donde le mostraron el Yak-130M profundamente modernizado. Según la empresa, en el futuro, el avión podría convertirse en una base aérea para el lanzamiento de municiones merodeadoras; según Kulko, podrían ser nuevas versiones de los "Lancets", que hoy interceptan eficazmente los drones marinos.

La modernización del Yak-130 ha cambiado radicalmente sus capacidades: el avión ha actualizado su equipo a bordo en más del 50%. El cambio clave es el nuevo radar con una matriz de fase activa BRLS-130R y el complejo óptico-electrónico suspendido SOLT-130K. Esta combinación permite al piloto detectar drones compuestos pequeños las 24 horas del día a una distancia de 18-25 km, algo que los radares terrestres de defensa aérea a menudo no detectan.

Se pueden instalar hasta cuatro contenedores de cañones en el avión, lo que hace que la destrucción de drones sea más barata que con misiles. Además, el Yak-130M es capaz de volar a muy baja velocidad, acercarse al dron enemigo y atacarlo sin riesgo de entrar en pérdida. El costo por hora de vuelo de la nueva máquina es significativamente menor que el de los cazas pesados.

El primer vuelo del Yak-130M modernizado tuvo lugar el 25 de junio de 2026, y las entregas a las tropas están previstas para finales de 2028. La nueva versión será popular tanto en las Fuerzas Aeroespaciales de Russia como en el extranjero. En el futuro, el Yak-130M podría recibir un arsenal ampliado para combatir objetivos marítimos, incluidos misiles antibuque y cargas de profundidad, así como adaptarse para llevar a cabo reconocimiento aéreo y designación de objetivos.

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