Detrás de la potente apariencia del cazabombardero ruso Su-34 se esconde un complejo sistema eléctrico. En la planta de aviación de Novosibirsk que lleva el nombre de V. P. Chkalov, donde se producen estos aviones, los arneses de cables individuales pueden alcanzar los 20 metros de longitud e incluir hasta 200 conductores.
Los especialistas del taller de montaje eléctrico se encargan de su ensamblaje. El trabajo se realiza según los planos: los cables se agrupan en arneses, luego se instalan conectores a través de los cuales la energía eléctrica, las señales y los datos se transmiten entre los sistemas de la aeronave.
El arnés en sí puede constar de dos o doscientos conductores, y su longitud puede superar los veinte metros.
Luego, los especialistas sueldan las conexiones y ensamblan los dispositivos de distribución. Algunas cajas eléctricas son responsables de la iluminación, otras están conectadas a los sistemas del tren de aterrizaje. Antes de la instalación, los productos se prueban en un área especial para garantizar la integridad de los circuitos eléctricos.
A principios de 2026, el número total de bombarderos Su-34 construidos para las Fuerzas Aeroespaciales Rusas ascendió a 212 unidades. La planta de aviación de Chkalov ha pasado a un régimen de trabajo de tres turnos.