La Luna se está encogiendo gradualmente: en los últimos cientos de millones de años, su diámetro se ha reducido en unos 50 metros debido al enfriamiento de sus capas internas. La causa de este proceso fue explicada por Evgeny Burmistrov, experto en astronomía de la Universidad Politécnica Nacional de Investigación de Perm.
Los científicos creen que en el momento de su formación, hace unos 4.500 millones de años, la Luna era significativamente más caliente, y sus regiones internas perdieron calor gradualmente. A medida que se enfría, la materia dentro del satélite se contrae, lo que lleva a una disminución de su volumen.
A diferencia de la Tierra, la Luna no tiene placas tectónicas en movimiento que puedan redistribuir la tensión en la corteza. Por lo tanto, cuando se contrae, la superficie del satélite no se reajusta gradualmente, sino que se cubre de grietas y estructuras plegadas.
Este proceso va acompañado de lunamotos, que pueden durar mucho más que los terremotos terrestres. Según los expertos, la fuerza de tales fenómenos puede alcanzar una magnitud de alrededor de 5,5; en la Tierra, tales temblores podrían causar un movimiento notable de objetos ligeros y el traqueteo de las ventanas.
Al mismo tiempo, la disminución del tamaño de la Luna no cambia su masa, por lo que el efecto gravitacional del satélite sobre la Tierra permanece sin cambios. El principal riesgo de la contracción no está relacionado con nuestro planeta, sino con futuras expediciones: la actividad del interior puede convertirse en una amenaza adicional para las estaciones lunares, el equipo y las naves espaciales.




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