Un ingeniero de San Petersburgo ha desarrollado y patentado un submarino equipado con un módulo de combate externo no tripulado. El complejo hermético funciona de forma autónoma, creando objetivos de distracción y mejorando las características de combate del submarino.

Según la descripción del modelo de utilidad, el módulo se acopla al casco del submarino y puede separarse si es necesario.

El diseño prevé el uso de un casco de armazón o combinado. Antes de su uso, el módulo se encuentra en un estado compacto, y antes de comenzar a operar, adquiere la forma necesaria al llenarse con gas a alta presión. Esta solución permite reducir las dimensiones durante el transporte y simplificar la colocación en el submarino.

El desarrollador propone utilizar el módulo en varios escenarios. Puede imitar las características acústicas y externas de un submarino, distrayendo a las fuerzas enemigas, actuar como un señuelo, realizar funciones de reconocimiento y también transportar varios medios de destrucción. Con el equipo adecuado, el módulo puede utilizarse como arma autónoma o como una mina marina instalada de forma encubierta.

La patente también describe la posibilidad de equipar el sistema con medios para detectar objetos submarinos, de superficie, terrestres y aéreos. Se supone que el equipo podrá funcionar según algoritmos preestablecidos o utilizando tecnologías de inteligencia artificial. Para controlar el módulo, se prevén comunicaciones hidroacústicas, conexión por cable o canal de radio.

El autor de la patente cree que el diseño propuesto ampliará significativamente el arsenal de soluciones técnicas para los submarinos modernos, manteniendo un costo de fabricación relativamente bajo para los módulos separables debido a la ausencia de un casco resistente complejo y sistemas de soporte vital.

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