Mantener un diálogo con un estafador en un mensajero es más arriesgado que responder a una llamada telefónica. Según Valentina Shilina, jefa del proyecto "Call Me Back" del Departamento de Tecnologías de la Información de la capital, quien habló con RIA "Novosti", la correspondencia les da a los estafadores tiempo adicional para analizar, lo que les permite construir un ataque lo más convincente posible.

El esquema funciona de forma proactiva: mientras el interlocutor escribe una respuesta, el atacante piensa en el siguiente paso, adaptando el escenario a las reacciones de la víctima. Ante la menor sospecha, el diálogo debe detenerse inmediatamente.

Una amenaza aparte son los archivos y enlaces. Una cuenta conocida pirateada puede enviar una solicitud para ver fotos o videos con urgencia, que resultarán ser software malicioso. Los enlaces conducen a sitios web falsos, indistinguibles de las páginas oficiales de bancos y departamentos; basta con introducir los datos y estos van a parar a los delincuentes.

Una conversación telefónica mantiene al estafador en un estricto marco de tiempo, mientras que la correspondencia elimina esta restricción. La ingeniería social en los mensajeros se convierte en el principal canal de ataque precisamente debido a la asincronía: el estafador no necesita improvisar, prepara cada respuesta. Los expertos registran un cambio de actividad de las llamadas a los chats, donde la víctima siente una falsa sensación de control y comparte información más fácilmente.

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