Un ingeniero de Chekhov ha patentado un nuevo modelo de cartucho traumático, diseñado para un impacto no letal a distancia y adaptado para su uso con plataformas no tripuladas. En su desarrollo, eliminó el principal problema de disparar desde soportes ligeros: el retroceso incontrolado.

La novedad de la solución radica en la disposición bidireccional de la munición. En el centro del casquillo se encuentra una carga de baja potencia, y a ambos lados de ella se ubican simétricamente un elemento de impacto en forma de bala de goma y un contrapeso compensador. Sus masas están estrictamente equilibradas, lo que permite generar impulsos opuestos simultáneamente al disparar.

En el momento de la activación de la carga, los gases aceleran ambos elementos en direcciones opuestas. La bala de goma proporciona un impacto traumático, pero no penetrante, diseñado para incapacitar temporalmente el objetivo. El contrapeso, hecho de un material neutro, no tiene una función de impacto y sirve exclusivamente para equilibrar el sistema.

El efecto clave del diseño es la compensación casi completa del retroceso. Esto permite usar el cartucho en soportes inestables, incluidos vehículos aéreos no tripulados, sin una desviación significativa de la línea de puntería, incluso en una serie de disparos.

El desarrollo está orientado a una amplia gama de tareas: desde la protección de perímetros y la respuesta a infracciones hasta la disuasión de animales salvajes cerca de áreas pobladas. Se destaca especialmente la posibilidad de aplicación en condiciones de grandes aglomeraciones de personas, donde se requiere minimizar el riesgo de consecuencias graves.

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